domingo, 14 de marzo de 2010

a mis amigos:

El sonido de los tiempos esta hechos por perros que perdieron su calidad de guardianes de casas y fueron los pisoteados por la desigualdad social. Los cercos electricos, los alambres de pua, y esa seria de instrumentos hechos para aniquiliar y achicharrar a cualquiera que quiera robar un sillón, una tele o cualquier cosa que sea robable, han terminado por acapararce del monopolio de la seguridad casera. Pobres perros, sus dientes dejaron de pensarse en tiempos mejores a mordiendo la carne pobre de los ladrones de antifas, sus patas flacas empezaron a avandonar la idea de ser el impulso para el espectacular salto que será la mordida del vándalo. "Esta ciudad ya no es la misma" dicen las abuelas cuando por la noche salen a sacar la basura, los relatos van y vienen al igual que las experiencias, y los perros, trás las rejas, no podiendo oir, ven las caras de desagrado de las profesoras jubiladas, entendiendo solo murmuros de un idoma tan complejo como debe ser el de un humano promedio. Tristes perros, ven como los dias corren y se llevan las hojas que votaron los árboles, se debieron acostumrar al molestoso y punzanteal sonido de cercos electricos .El vidrio de sus ojos de perro triste ya está más abajo que la antigua muralla que defendian, ven como en el almacen de alfrente se encuentran las mismas señoras que hablan de los ladrones, las mismas personas que ayer estasionaron la ultima joyita de hyundai frente a sus secas narices. Pobres y desprolijos perros, no es mi intencion hundirlos ne la pena, pero debo decirles que esto se pondrá peor, el nuevo gobierno del señor Pñera amenza con ampliar esta brecha social, y en el mismo almacen de alfrente, verás como más ladrones vendrán a sus casas, miraran el cerco y lloraran de pena, luego su mirada será hasia ustedes y serán simples mascotas, van a ser testigos como las abuelas están mas viejas y compran menos pan por la falta del dinero y frente a su nariz ya no llegará la ultiam joya de hyundai, sino que quizás sean un Porch o alguno de esos autos modernos siempre brillantes y de puntas redonditas.

Perros, perros , perros los cercos electricos serán reemplazados por guardias humanos, quizás por enormes muros de piedras y tu hogar ya no será el aire libre, si no que seran castillos de la nueva era, hogares hijos del miedo, del fraude, de la ingorancia y de la arrogancia de los poderosos.

Me despido.

domingo, 17 de enero de 2010

hombre de cien años

Te invito un paseo en la montaña rusa que instalaron ase un siglo en las venulas de mis ojos.

llamao

su voz es un eco que escala como animales infectados las paredes de una caverna oscura. Penetra como flechas indias en el pecho, tiradas desde la colina mas cercana; se queja, se estremece en el placer que después trae el dolor, y sacuediendondose la arena de sus ojos, mira a las estrellas... que todas las noches arduamente fabrican destinos, los cuales caen como lluvia morada en camas rellenas de amor y suaves caricias a oscuras.
Su voz lo despidió, lo alejó de los terremotos, de las latas de cerveza, de las semillas y de la impureza en la nieve, logró madrugarlo y llevarselo apenas el alba comenzaba a cantar su primera nota de bienvenida. El sonido que paría desde sus labios tumbó la paz del agua como una piedra que cae producto de la libertad de niños que juegan en colinas altas con piedras que aman quebrar la terquedad y soledad del agua estancada.
Los gajos de su voz se desarman como un atado de plátanos en la mesa grasosa, olvidada después del hermoso festín: cadáveres tostados y granos, servidos alegremente apegados al ventilador. Tristes gajos, secandose como huesillos, la vieja cara de los durzanos jóvenes.

¿Alguien tiene celular con plata?

viernes, 11 de diciembre de 2009

ti

los pelos que cuelgan desde mi mentón son unos malditos impacientes, adictos al trabajo, y fuman como chinos depresivos. De cuando en cuando hablan de los últimos partidos de la fecha, dan sus predicciones de la participacion de chilen en el mundial, y debaten a gritos de quién debería jugar con la camiste numero 10: Si Valdivia o Matias Fernández. Estos cabellos son unos viejos de cantina, vino tinto -del tibio y en vaso cortito-, mujeres de faldas cortas y humos de buena procedencia. Malcrían a mis patillas que como monjas de monasterio, leen la prensa más amarillista, lloran desamores faranduleros, aman intensamente a cualquier modelo que pise sets de televisión. Lloran, como si la pena más grande de sus vidas les hubiera contado el dia de su muerte, la última conversacion del verano, o la tragica vida de un secador de pelo.

La lucha de los cabellos

caldo

una mano de greda seca se deshace en el cielo caliente, juntito a las orillas de la línea . La saliva escoge secarse en los labios, decide morir de una vez, no soportó su falta de pureza.
El sol arde sobre los cabellos, los que tristemente arrugan los ojos, para observar como comienzan a volverse brillantes como cristal, por culpa de un cielo punzante y juviloso.

Eramos:
tristes esponjas tiradas, las hormigas bajo al arrasadora carrera del tren, la ultimo pedazo de fria torta de piña.

Fuimos:
La levadura exitada de agua caliente, el calor del comedor de la abuela, el té que preparaba, los almuerzos y las ensaladas con poca aceptación.

Quizás:
Demasiado viento nos sofoque, demasiadas historias caeran como carne podrida sobre las espaldas, entorpeciendo algún camino de arena costera.

Se disuelven como azucar flor en agua nortina.

viernes, 6 de noviembre de 2009

la muerte del mosquito

acabo de atribuirme el asesinato de una mosca pequeña, con ojos rojos, grandes para ella y su espejo. Mi aburrimiento logró que fuera espectador del vuelo de la mosca, que en este caso, por poca cultura cientifica y especialista en moscas, llamaremos mosquito. Prosigo, el insecto volaba, quizás buscando que cosa, siempre me ha parecido un misterio el dia de un mosquito, ¿ qué hará? ¿dónde vivirá?, como estudiante de periodismo de una universidad para algunos prestigiosa y para otros cartucha, debería poder conseguir una entrevista con el mosquito, preguntarle donde vive, que hace desde que sale el sol y se abren sus chorrocientos ojos, hasta que el sol se esconde y vuelve a su casa, si podemos llamarla casa. Creo que para poder hablar y entrevistar a este mosquito habría que pensar como mosquito, pero sería un tarea tan ardua como escalar las pirámides sin piernas, porque el pensamiento de mosquito sería como aprender una lengua de otro país, pensariamos como humanos, porque intrincicamente (dicen) somos humanos, y el pensamiento de un mosquito es de un mosquito. También habria que conseguirse dos mil ojos aproximadamente para poder ver el mundo como ella, y el costo... sería funesto, tendría que dejar ciegos a mil personas, pero pensandolo bien...no sería tan malo, ayudaría a la industria de lentes de sol y bastones.

Pobre mosquito, ahora yace moribundo sobre las sábanas de la cama, mi mano gigante se volvio su deceso. Lo veo, tirado, moviendo sus pequeñas patas que parecen filamentos florales la viento, tratando de que sus alas no lo avandonen y pueda emerger el vuelo denuevo. ¿ Que cosas habrá dejado sin hacer ? ¿ Se percatará que esta muriendo ?. Qué pena, porque ya no se mueve, dejo de exisitir y nunca habrá una lápida que diga: " Aquí yacen los restos de ...", simplemente murió y fue una víctima de la selección natural, y esta vez me tocó ser el grande que se come al más chico. Pobre mosquito, sus dos mil ojos se apagaron y lo último que vio fué a su asesino escribiendo esto y llorando la culpa, pero por dentro.

desde la frente al mentón

el desprecio les gotea desde la frente hasta el mentón, y desde el mentón a un vaso, y desde el vaso a mis labios, y desde mis labios a la ramificación de mis arterias, venas, venulas y arteriolas. Es aquí, en las ateriolas, donde el desprecio se vuelve bestia, una bestia que golpéa desesperada la sutil corteza de mis pupilas para regarse sobre aquellas caras que aún siguen en el proceso de goteo de la materia prima de su existencia, desde la frente hasta el menton.

La bestia desesperada, logra romper mis cornias y abalanazarse sobre las caras, que con cejas y narices estupefactas son víctimas de su apetito. Los tritura plácidamente, los saborea, los mastica, y desde las ranuras - o espacios- que forman el dinamismo de los dientes de la mandíbula de arriba y la de abajo, se pueden ver sus ojos, asustados, y buscando a toda costa una respuesta para explicarse el brutal festín de la bestia, también se puede observar a sus orejas escuchando a los intestinos de la bestia, el ir y venir de los jugos gátricos, el inflar de sus pulmones agitados y con aire prisionero.

Masticados y digeridos, miro el vaso y me pregunto si algún dia de estos años presurosos, me volveré un adicto al desprecio que gotea desde la frente hasta el menton de algunas personas, ¿y si lo hiciera?, quizás podria formar un ejercito de bestias que deboren con placer a sus víctimas, o tal véz, bebería tanto que mi sangre pasaría a ser desprecio puro y mi estómago se incharía hasta reventar, empapando todos los lugares con color desprecio. Quién sabe...prefiero mirar y no despertarme hasta más ratito.